Archivo por meses: enero 2016

Presentación del libro “Arturo y las manzanas”

Queridas familias:

El viernes 5 de febrero a las 18:00 horas, tendrá lugar en la Escuela Reggio la presentación del libro ilustrado Arturo y las Manzanas de Eva Torres (autora) y Ezequiel Ramos (ilustrador).

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Es uno de los cuentos favoritos de los niños y niñas de Reggio, que disfrutan de ello después de la sesión de psicomotricidad.

¡Ven a descubrirlo tú también a través de un cuentacuentos muy especial, para toda la familia!

La entrada es gratuita pero el aforo es limitado. Es obligatorio reservar.

Reserva tu plaza a través de este formulario. ¡Gracias!

La habitación de los colores – nueva edición 2016

La Escuela Infantil Reggio tiene el placer de acoger, durante el curso escolar 2016:

LA HABITACIÓN DE LOS COLORES

Un Proyecto Creativo desde los 3 hasta los 99 años

 habitación colores

 

Proyecto Desarrollado por Eleonora Guidotti, el cual este año será llevado a cabo por Alba Fernández Robredo, maestra en educacion infantil, cuyo recorrido profesional como educadora en la Escuela Infantil Reggio, su interés por todo lo que rodea el arte y la pintura le han llevado a coger las riendas de este bonito proyecto. Un curso de pintura como medio de expresión personal y como actividad placentera que potencie la sensibilidad y la imaginación de los que participan,  además de formar personas con criterio propio y con confianza en sí mismos.

La Habitación de los Colores abre sus puertas en el mes de Febrero de 2016. 

Los LUNES por la tarde, de 17:30h a 18:30h.

La actividad de “jugar pintando” está dirigida a grandes y pequeños y a todos aquellos padres-madres que deseen realizar una actividad con sus propios hijos/as.

El taller se organiza desde el mes de febrero hasta junio incluido, por un coste de 35 euros al mes. Incluye todo el material necesario: papel Craft, pintura guache, pinceles y láminas de 50 x 70.

Para realizar la inscripción existen dos opciones:

La primera opción directamente hablar con la Escuela y dejar los datos: 91 427 55 27

Si es menor: nombre, apellidos y edad del alumno/a – teléfono de contacto del padre o madre. Si es adulto: Nombre, Apellidos y teléfono de contacto.

La segunda opción es escribir a este correo electrónico alba12_27@hotmail.com, desde donde se os mandara un formulario para rellenar la inscripción.

DETALLES DEL PROYECTO:

La habitación de los colores tiene como objetivo principal usar el juego de pintar para ofrecer una actividad placentera que sirva para estimular y potenciar la sensibilidad y la imaginación tanto como a formar personas con criterio de juicio personal y con alta confianza en si mismos.

Es un espacio predispuesto para realizar una actividad placentera y formativa a la vez, “el juego de pintar”, y es un lugar seguro, estable y acogedor donde el vaivén de la vida cotidiana se queda al margen para ofrecer un momento de juego y de creación que promueva la libertad de desarrollar un lenguaje expresivo propio.

Aquí los participantes se descubren y exploran sus posibilidades; no tienen una meta establecida que alcanzar y se les permite disfrutar de una actividad sin evaluación final que perjudique su espontaneidad a la hora de jugar.

Las sesiones son de una hora y media y durante ese tiempo no se imparten clases de arte, de técnica o de composición, ni se habla de pintores y corrientes artísticas.

La habitación de los colores es un lugar de experimentación y de trabajo donde unos muebles ligeros de madera con cuencos de guaches y las paredes revestidas de papel craft, están preparadas para que se inicie la actividad.

Cuando las sesiones empiezan, arranca el proceso de toma de conciencia de uno mismo.

Los elaborados son retratos emocionales, de forma inconsciente surgen los miedos, los deseos y los recuerdos.

Descubrirse no es inmediato ni racional; el proceso es impulsivo, orgánico y necesario igual que lo son las actividades motoras que realizan los bebés.

Aunque no sea inmediato, todos los que realizan esta actividad, usarán la pintura para hacer visible ese mundo interior imposible de vocalizar.

Para que la actividad se realice correctamente, cada participante es invitado a respetar las normas del juego relativas al uso del espacio, del material y de las herramientas que la habitación ofrece: papel, chinchetas, pinceles, guaches, vasitos de agua.

El principiante se irá acostumbrando en un tiempo relativamente corto a empuñar el pincel, dosificar la cantidad de agua y de color, realizar trazos sobre las hojas de la intensidad deseada, perder el miedo a la hoja en blanco “grande” y aprender a pintar de pié, descubriendo las ventajas que esta postura proporciona al movimiento.

Siendo el juego de pintar una actividad individual que se realiza en un grupo, es ineludible la obligación de compartir y respetar el ritmo y los tiempo de los demás, construyendo así un dialogo positivo entre grupo e individuo.

En un primer momento, las condiciones del juego pueden ser vividas con confusión por parte de los participantes, sintiendo demasiado alto el grado de libertad que se les brinda a la hora de iniciar el juego. Quizás al principio siga existiendo necesidad de recibir directivas externas sobre ¿Qué pintar? ¿Cómo pintarlo? y ¿Como valorarlo?

Sin embargo, al cabo de un tiempo y en función de la naturaleza de cada persona, los participantes irán desarrollando confianza en su propio juicio crítico y se apelarán a su capacidad de evaluación personal respecto al resultado alcanzado al término de la sesión.

Cuando llegue este momento, para todos ellos lo que más les importará es experimentar, probar satisfacción al realizar un trabajo y divertirse dentro de un marco formativo y creativo.

En la Habitación de los Colores, la evaluación final del trabajo, tal como se plantea en la educación escolar, habrá perdido fuerza y la experimentación continua tendrá más valor que el resultado final.

Ninguno de esos niños ha deseado la admiración o un comentario…nadie ha saboreado el gusto del éxito. Lo que hacían era natural. Acabado el juego, cada uno volvía a su casa, a su rutina, sin mirar atrás, con la certidumbre de retomar el transcurrir de aquella aventura, una semana después y eso siempre, a lo largo de toda su infancia, hasta los 50 años y más…” (Feliz como un niño que pinta, Arno Stern)